Todo comenzó cuando mi hijo Cayetano le metió a la hermana la cual estaba durmiendo una moneda de euro por la boca. El susto fue considerable. Pasamos de un hospital en el aljarafe al infantil del Virgen del Rocío. Al ver que la moneda no bajaba se tomó la decisión de una pequeña intervención. Justo antes de esta se volvió hacer una segunda radiografía y la moneda había bajado al estómago. Quiero agradecer a mi amigo Alberto la rapidez por la que actuó cogiendo a mi Ana y llevándosela al hospital y también a mi hermana María por el pedazo bocata que le trajo a última hora.
La moneda tardo en salir unas tres semanas.




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